Penitencia: ¡Trágate mi crema pastelera!




El Padre Damián las escoge cada día más jovencitas e inocentes. Esta vez, la víctima es una teen de dos coletas a la que el cura confiesa, menudo calentón coge el párroco cuando la joven le declara sus pecados... y es que bajo ese halo de ingenuidad se esconde una viciosilla a la que le encanta tocarse el chochito y tragarse la lefa.