Devoradora de rabos




Su currículum habla por si solo pero en cuestiones de sexo no nos fiamos de los papeles ni de las palabras por muy guarras que sean. Hechos, queremos hechos, y tras la parte práctica no nos queda más remedio que darle toda la razón y otorgarle la matrícula de honor. Se la ha ganado, es toda una zorra.