Cuerpazo de bailarina




Dicen que la oportunidad la pintan calva, aunque en este caso ha sido medio rapada. Me fijé en sus piernas y rápidamente vi en mis pensamientos, como si de una revelación mariana se tratara, la estrategia a seguir para llevármela al catre. ¿A qué chica no le gustaría ser la Sirenita? Y hablando hablando la conseguí poner a bailar, pero a cuatro patas. ¡Mira como esta preciosidad me cabalga sin piedad!